El domingo cumplió años el legendario Santos “Falucho” Laciar

Es uno de los más grandes y extraordinarios campeones mundiales que consagró nuestro boxeo. Mide apenas 1,55 metros pero, merced a su enorme corazón y un coraje sin límites –que siempre evidenció en todos sus combates–, la imagen con la que lo conocen en todo el planeta es la de un verdadero gigante sobre el cuadrilátero. Y no solo eso: por su inmenso don de gente, es querido y respetado en todos lados, ya que jamás se enfermó de importancia, como tantos otros que ni siquiera alcanzaron la mitad de sus logros… Como rentado, Santos Benigno Laciar disputó 101 peleas y, su récord, fue de 79-10-11-1 S/D (31 kO). A la fecha, es el pugilista nacional que se ciñó una corona mundial con menor edad; el primero en coronarse en dos categorías diferentes y, además, es el único deportista argentino que fue galardonado con el prestigioso Olimpia de Oro durante tres años consecutivos. Sí, en la tierra de monstruos irrepetibles como Juan Manuel Fangio, Diego Armando Maradona o Carlos Monzón, el cordobés Santos Benigno Laciar –que cumplió 62 años–también hizo historia y supo dejar a la celeste y blanca bien en lo alto en todo el mundo. Un petiso bravo Laciar nació el 31 de enero de 1959 en un humilde hogar de Huinca Renancó, una pequeña localidad del departamento General Roca, en el extremo sur de la provincia de Córdoba, ubicada a menos de 25 kilómetros del límite con la de La Pampa. Debutó como amateur con 13 años y, como profesional, a los 17. Mide 1,55 metros, es de guardia diestra y, en las 101 peleas rentadas que realizó entre 1976 y 1990, jamás fue noqueado. Desde muy pequeño ayudó a sus padres en las tareas del campo y, como al nacer era de tez bien oscura, su abuela lo bautizó Falucho, tal como se lo conoció a Antonio Ruiz, un soldado afrodescendiente que combatió a las órdenes del general San Martín y, tras negarse a rendirle honores al pabellón español, murió heroicamente el 6 de febrero de 1824 en El Callao, Perú. Con solo 11 años, Laciar conoció los rudimentos del pugilismo de la mano del bonaerense Carlos Horacio Bustos –nacido en San Andrés de Giles y radicado en Córdoba–, ex boxeador e histórico entrenador de esta provincia. A los 13 debutó como aficionado, donde realizaría más de 80 peleas, de las que solo perdió dos, y registraría un empate con el futuro rey supergallo AMB, el chaqueño Sergio Víctor Palma. Desde sus inicios como amateur, Falucho siempre se entrenó como si fuera la última vez y, esta férrea disciplina, lo llevaría a lo más alto de la consideración mundial. El viernes 3 de diciembre de 1976, en su Huinca Renancó natal y, con 17 años, Laciar debutó como profesional: le GKO 4 al bonaerense Carlos Bautista Maliene, y lo hizo con un visitante de lujo. “A Carlos –por Monzón– lo conocí en el Luna Park allá por 1973 o 1974, cuando yo entrenaba de muy chico. Un tío mío me llevó a vivir a Munro pero, como era muy difícil la vida en la ciudad, no me la banqué y me volví. En esa época conocí a todos los campeones, (el bonaerense Víctor Emilio) Galíndez, (el mendocino Nicolino) Locche, Monzón y todos esos monstruos… Yo quería ser como ellos, todavía sin conocer el boxeo en sí”, recordó Falucho. “Carlos –prosiguió– me vino a ver en mi debut como profesional en Huinca Renancó. Invitados por el promotor Roberto Puchetta, vinieron (el promotor Juan Carlos) Tito Lectoure, Galíndez, (el relator pampeano) Ricardo Arias y (los periodistas) Carlos Losauro y Horacio García Blanco. Hice la pelea principal, que fue mi debut, contra Carlos Maliene que me llevaba 11 años”, completó Laciar. Con su estilo agresivo y de ataque permanente –y de ir al palo por palo cuando fuera necesario–, fue sumando victorias hasta que, el viernes 1 de diciembre de 1978 y, en su 26ª pelea, resignó su invicto ante su comprovinciano Ramón Balbino Soria, quien le GPP 10 en Mendoza. Es más: Falucho caería dos veces por puntos ante el mendocino –oriundo de San Rafael, y radicado en Pergamino, Buenos Aires– Raúl Eduardo Pérez, y frente a otro futuro rey mundial: su comprovinciano Gustavo Ballas quien, el 3 de noviembre de 1979, le GPP 10 en el Luna Park. A lo largo de su carrera, Falucho fue representado por el empresario Francisco Giordano (en la foto) y, sus entrenadores, fueron Carlos Horacio Bustos y Marcelo Tejero. Con ellos, fue campeón argentino, sudamericano y mundial mosca AMB, y supermosca CMB. Pero, como lo haría en toda su carrera, jamás se rindió. Con su amor propio marca registrada siguió adelante y, el miércoles 27 de febrero de 1980, le GPP 12 al tresarroyense Miguel Ángel Lazarte en Villa Carlos Paz, se ciñó la corona argentina mosca (112 libras o 50, 802 kilos), que estaba vacante. Falucho fue por más: el 22 de noviembre de 1980, en la misma ciudad, le GPP 12 al chileno Jaime Miranda –con quien había empatado el 27 de agosto anterior, en Santiago– y, el cetro sudamericano mosca, también era suyo. Por las gestiones de Juan Carlos Tito Lectoure, el cordobés, que se ubicaba 10° en el ranking mosca de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB), tuvo la chance de retar al campeón de la división, el sudafricano Peter Mathebula, el primer monarca negro de su país, que realizaba la primera defensa de su título. El adversario elegido para su primera defensa era Shigeo Nakajima, 8° del ranking mundial pero, por diferencias entre su manager y el promotor Bill Bosch, finalmente el retador fue Laciar. Esto se debió a las gestiones realizadas por Lectoure y, de este modo, el púgil cordobés protagonizaría la primera pelea por un título mundial en Soweto, en las afueras de Johannesburgo –en pleno corazón negro sudafricano–, y en medio de las tensiones raciales por la oprobiosa política del apartheid gubernamental. En la calurosa tarde del sábado 28 de marzo de 1981 –el combate comenzó pasadas las 18, hora local–, Laciar escribiría una de las páginas más brillantes de la historia del boxeo nacional. En el Orlando Stadium y, ante unos 30.000 espectadores, la condición de visitante absoluto no lo amedrentó para nada y aplastó a Mathebula, a quien derribó cuatro veces hasta que el árbitro, el estadounidense Stanley Berg (su nombre real era Stanley Fineberg), detuvo tamaña paliza a los 2’02” del 7° round. Esa tarde de 1981, Falucho se convirtió en el décimo campeón mundial de nuestra historia –el primero en hacerlo en África y el primero nacido en Córdoba– y, a la fecha, ostenta el récord de ser el más joven en lograrlo: tenía 22 años, un mes y 26 días. Laciar registraría otro récord, aún vigente entre los varones argentinos que fueron campeones mundiales: el del reinado más corto. El sábado 6 de junio del mismo año –solo 70 días después de destronar a Mathebula– resignaría su corona AMB ante el panameño Luis Ibarra quien, en un fallo escandaloso, le GPP 15 (unánime) en el Luna Park. Falucho un verdadero grande, tuvo una nueva chance mundialista, y no la desaprovechó. El cordobés, que se caracterizaría por ser torazo en rodeo ajeno ya que, a muchas de su mejores actuaciones, las protagonizó como visitante, viajó hasta México y, en el campo de béisbol del Parque Carta Clara de Mérida, Yucatán, le GKOT 13 (2’35”) al zurdo local Juanito Herrera, que había noqueado a Ibarra meses antes. Ese sábado 1 de mayo de 1982 –en plena Guerra de Malvinas–, el cordobés dio otra enorme muestra de carácter en un escenario donde nunca antes había ganado un visitante y, cuando el árbitro, el panameño Carlos Berrocal, dijo basta por una lesión en el hombro derecho del púgil local, la corona mosca AMB era otra vez suya. “Cuando me levantaron el brazo como ganador, lo primero que hice fue envolverme con la bandera argentina. Sentí hacerlo desde lo más profundo de mi alma y, la victoria, se la dediqué a los soldados que estaban dando la vida por nosotros. A ellos les regalé mi pequeño aporte. Todavía cuando me acuerdo se me pone la piel de gallina”, cuenta Falucho al revivir su segunda consagración mundialista. Luego, vendrían nueve defensas exitosas de su cetro de los 50,802 kilos, donde sea y ante quien sea. Entre el 14 de agosto de 1982, y el 6 de mayo de 1985, venció al venezolano Betulio González, en Maracaibo; al keniata Steve Muchoki, en Copenhague; al dominicano Ramón Nery, en Córdoba; al japonés Shuichi Hozumi, en Shizuoka; al surcoreano Shin Hi-sup, en Jeju; a Juanito Herrera, en Marsala; al colombiano Prudencio Cardona, en Córdoba; al panameño Hilario Zapata, en el Luna Park, y al francés Antoine Montero, en Grenoble. Simplemente, brillante. Como cada vez le costaba más dar el peso, decidió dejar el título vacante y subir a la categoría inmediata superior, la supermosca (115 libras o 52,163 kilos), en la que poco más de dos años después, lograría un nuevo título mundial. Su paso por Santa Fe tras su pelea con Montero, el cordobés recién volvió a los rings el 8 de junio de 1986 y, en el Luna Park, le GPP 10 al chileno Jaime Miranda, ante quien se había coronado monarca sudamericano mosca en 1980. Y, antes de ir por el cetro supermosca, versión del Consejo Mundial de Boxeo (CMB), que estaba en poder del mexicano Gilberto Román, el cordobés combatió en nuestra ciudad. Lo hizo el jueves 17 de julio de 1986 ante el sanjustino Alberto Ramón Pacheco, en el Club Gimnasia y Esgrima de 4 de Enero y Juan de Garay, y en un festival que fue organizado por el promotor Ricardo Carra. Como rentado, Laciar disputó 101 peleas y, su récord, fue de 79-10-11-1 S/D (31 kO). Además, se alzó con el prestigioso Olimpia de Oro –otorgado por el Círculo de Periodistas Deportivos de la Capital Federal– durante tres años seguidos (1982, 1983 y 1984), único caso a la fecha y, en 1990, fue galardonado con el premio Konex de Platino, al ser reconocido como el mejor púgil argentino de la década de 1980. Como rentado, Laciar disputó 101 peleas y, su récord, fue de 79-10-11-1 S/D (31 kO). Además, se alzó con el prestigioso Olimpia de Oro –otorgado por el Círculo de Periodistas Deportivos de la Capital Federal– durante tres años seguidos (1982, 1983 y 1984), único caso a la fecha y, en 1990, fue galardonado con el premio Konex de Platino, al ser reconocido como el mejor púgil argentino de la década de 1980.Campeón en una nueva categoría El 30 de agosto siguiente, Falucho E12 con Román –quien retuvo su corona supermosca CMB–, en un combate disputado en el Pabellón Verde del Predio Ferial de la ciudad de Córdoba y arbitrado por el puertorriqueño Ismael Quiñones Falú. Los jueces fallaron 116-116 (el también boricua Ángel Luis Guzmán), 117-111 para Laciar (el estadounidense Tony Pérez), y 117-116 para Román (el brasileño Moisés Sister). El 16 de mayo de 1987, en la Salle René-Tys de Reims, Francia, estos dos guerreros volvieron a chocar sobre un ring, nuevamente con la corona de Román en juego. Y, esta vez, Falucho le GKOT 11 (1’10”) y obtuvo su tercer título mundial en dos categorías diferentes. Laciar fue el primer argentino en alcanzar tal logro, y lo hizo ante un auténtico grande de la división de las 115 libras, como lo fue el oriundo de Mexicali, Baja California. Tras esta consagración, el cordobés establecería un nuevo récord, ya que este cinturón estaría en su poder sólo 84 días, el segundo reinado nacional más corto, compartido con Gustavo Ballas. El sábado 8 de agosto siguiente, Laciar PPP 12 (unánime) ante el colombiano Baby Sugar Rojas en el Tamiani Fairgrounds Auditórium de Miami, y se quedó sin corona. En el rincón de Rojas estuvo Amílcar Oreste Brusa. Esa noche, el Maestro, que en 1977 se fue del país duramente enfrentado con Juan Carlos Lectoure, coronó a uno de sus 15 campeones mundiales (14 varones y una mujer) en su incomparable trayectoria y, además, lo hizo ante un púgil representado por el mandamás del Luna Park… Los jueces fallaron 119-109 (la estadounidense Carol Castellano), 118-111 (el puertorriqueño Ismael Quiñones Falú), y 117-111 (el mexicano Jorge Velasco), todos a favor del oriundo de Barranquilla. El cordobés ya no volvería a ceñirse una corona mundial. Aunque el 8 de octubre de 1988, en Caguas, Puerto Rico, Laciar PPP 12 (unánime) ante el local Juan Carazo, en una eliminatoria por el título supermosca CMB, tiempo después volvería a combatir por el mismo ante Román. Pero, en la tercera vez que se enfrentaron, el azteca fue superior y le GPP 12 (unánime) en el Fórum de Inglewood, California. Las tarjetas de los jueces –todos estadounidenses– indicaron 118-110 (Vince Delgado), 117-112 (Terry Smith), y 117-112 (Dick Young). Ese sábado 12 de septiembre de 1989, Falucho disputó su 17ª y última pelea por un cetro mundial, con un récord de 14-3. Extraordinario. Con una victoria para cada uno, y un empate, era dable esperar un cuarto choque entre Laciar y Román pero, la tragedia, dio el presente: en la madrugada del miércoles 27 de junio de 1990, Román murió en un accidente automovilístico en la carretera México-Acapulco, cerca de Chilpancingo, en su Thunderbird, y que no conducía, ya que iba como acompañante. Él y las otras cuatro personas a bordo, fallecieron al ser embestidas por un camión. Tenía 28 años. Laciar disputará su última pelea el viernes 21 de diciembre de 1990, en el Polideportivo de San Fernando del Valle de Catamarca. Esa noche, el invicto local Hugo Rafael Soto ganó el GPP 10 (unánime) y, así, la superlativa carrera de Falucho llegó a su fin. Su legado como rentado, Laciar disputó 101 peleas y, su récord, fue de 79-10-11-1 S/D (31 kO). Este auténtico tanque de guerra con guantes, que jamás fue noqueado, se alzó con el prestigioso Olimpia de Oro –otorgado por el Círculo de Periodistas Deportivos de la Capital Federal– durante tres años seguidos (1982, 1983 y 1984), único caso a la fecha y, en 1990, fue galardonado con el premio Konex de Platino, al ser reconocido como el mejor púgil argentino de la década de 1980. Asimismo, es el boxeador nacional que enfrentó a la mayor cantidad de campeones mundiales (que lo eran, o lo serían) a lo largo de su trayectoria: cronológicamente, chocó con Gustavo Ballas, el tunecino-británico Charlie Magri, Peter Mathebula, Luis Ibarra, Juanito Herrera, Betulio González, Prudencio Cardona, Hilario Zapata, Gilberto Román, Sugar Baby Rojas, y Hugo Rafael Soto. Excepto Oceanía, peleó en todos los continentes y, por sus brillantes logros, Falucho merece –sin la más mínima duda– que su nombre sea atesorado para todos los tiempos en el Hall de la Fama del Boxeo Internacional (IBHOF). Fue un grande con todas las letras y, con absoluta justicia, integra el top 5 de nuestro boxeo, junto con Carlos Monzón, Pascual Pérez, Nicolino Locche y Víctor Emilio Galíndez, justamente los cuatro que, a la fecha, ya ingresaron al legendario Salón en Canastota, Nueva York. El miércoles 3 de abril de 1996 y, en el Club General Paz Juniors de la capital cordobesa, Falucho se dio un gusto único: realizó una exhibición a tres rounds –y con fines benéficos– con su entrañable amigo, Diego Armando Maradona, un confeso admirador del boxeo. La “pelea” fue arbitrada por Miguel del Sel y, el fallo, estaba cantado: fue empate y, tras el anuncio, el Diez se despidió haciendo jueguitos con una pelota sobre el cuadrilátero ante la ovación de los presentes. Falucho siempre se mantuvo ligado a la actividad, ya sea enseñando boxeo a amateurs, como comentarista de veladas televisadas, o brindando charlas en distintos lugares del país donde es invitado. De vez en cuando juega al fútbol con sus amigos (es hincha de Atlético Carlos Paz, Talleres y River), o sale a correr como cuando era un joven que soñaba con lograr un título mundial. Laciar vive en Villa Carlos Paz –donde se radicó hace décadas– con Alicia, su esposa de siempre, y disfruta de los nietos que le dieron sus tres hijas, Daiana, Cyndi y Dana. Todos lo conocen, todos lo respetan, y todos lo quieren, ya que conserva la nobleza que lo distinguió tanto sobre el ring, como debajo del mismo. Y, esto, no tiene precio. Fuente: Aire Digital

El domingo cumplió años el legendario Santos “Falucho” Laciar