CO VID: COmienzo de VIDa mejor

Es el Marzo más largo de la historia. Estoy solo. Prendo un faso y me apoyo en la reja del frente de mi casa. Me doy cuenta que he fumado demasiado... En la calle veo una decena de colillas. Me hago una broma a mi mismo y me saco una sonrisa. ¡Algo no anda bien! La tranquilidad de la noche se rompe con el ruido que produce un auto que se acerca a alta velocidad. Pasa Gendarmería luego una camioneta de la policía. La República del Norte parece que va a provocar una noche movidita. Ni me pregunto qué es lo que habrá pasado. La verdad no me interesa. Me doy cuenta que el Ojudo (el perro de la cuadra) está a unos metros míos. Echado con una paz inusitada. Se quedó mirando la dirección por donde pasaron los móviles, pero creo que igual que yo, tampoco le importa demasiado; o será que ya es habitual. El gato que el siempre ataca está parado en la esquina. No se registran. Parece que los dos entienden que la noche no da para corridas de perros y gatos. Ya es tarde. Se me ocurre escribirle a un viejo amigo. Intuyo que por más que es tarde me va a contestar. Hace mucho no se nada de él. Le pregunto si me recuerda y al toque me contesta. Perfectamente me dice. Intercambiamos un par de palabras virtuales y quedamos en charlar en otro momento. Sería fabuloso pienso. José es de esos tipos para hablar largo y tendido. Me gustaría que fuese en la radio. O tal vez solo poder hablar. En la tv están pasando como los animales no sienten nuestra amenaza y danzan por las calles de todo el mundo. Jabalíes, Corzuelas, Monos, Zorros, Pumas y Coyotes. El humano virus encerrado y los animales en libertad. Que paradoja. Se me ocurre un instante pensar si ésto sentirán aquellos animales que están en los zoológicos. Libertad siendo prisioneros. Libertad con restricciones. Hoy así está el humano. Como en un gran zoológico y si te escapas te cazan. De vuelta a la jaula. Me saco una sonrisa otra vez y me alegro por los animales. Por la naturaleza. Las aguas de las calles Venecianas se volvieron de pronto más claras, y ésto produjo que regresaran los cisnes después de mucho tiempo. El monóxido de carbono se redujo hasta un 50 % gracias a la no circulación de tantos vehículos. El planeta respira aire puro y descansa de nosotros. La naturaleza manda su mensaje más contundente a la humanidad. Nos pide que paremos. Nos dice que recapacitemos. Nos aclara que estamos totalmente equivocados si pensamos acabar con todo y nos reafirma su infinito poder... Cuando la naturaleza lo disponga nos elimina de un tincazo. Cada vez me convenzo más que estamos prestados y de paso por aquí. Que si no hay amor no hay nada. Y que si de manera urgente no cambiamos la escala de valores estamos perdidos. La ciencia, la medicina la educación, la seguridad, deberán ser prioridades. Hoy mañana y siempre. La aguja corta del reloj marca una hora avanzada y en el vaso queda un ya muy gastado hielo con tinte dorado. Siento ganas de no tener ganas y la angustia me sube de la boca del estómago a la terraza. Me preocupa el después, cuando tal vez no lo haya; y el presente es desalentador. Los errores cometidos por este humano virus en el pasado, son los pesados vestigios del presente. ¿Nos merecemos otra oportunidad? Claro que la merecemos. Somos mayoría. Estoy seguro. De aquellos que madrugamos y laburamos. De aquellos que nos ganamos el pan dignamente. Somos mayoría los que sufrimos por nuestros hijos y renegamos por su futuro. Somos mayoría aquellos que nos avergonzamos de nuestra propia especie cuando vemos barbaridades bélicas entre países y tiramos bombas que destruyen escuelas, hospitales ciudades enteras con el afán de poder. Somos mayoría los que cuando vemos estas cosas muchas veces nos preguntamos que planeta le vamos a dejar cuando partamos. Somos mayoría los que ya no queremos tener razón. Queremos tener paz. Queremos un mundo mejor. Queremos otra oportunidad Tal vez el CO VID. Sea el significado de un COmienzo de VIDa mejor. Siempre empezando por casa. Por Carlitos Godino

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