• HECHOS

Suecia y el fracaso de la política de inmunidad del rebaño



En Suecia los llaman "Los 22", aunque ahora son muchos más. Catedráticos, epidemiólogos, virólogos, doctores, profesores y científicos. Expertos que cuestionan la gestión del Covid-19 que se está haciendo en el país escandinavo. "Intentamos visualizar lo que creemos que se está haciendo mal", dice a LPO el español Manuel Felices, Jefe de sección de cirugía en un hospital sueco y miembro de ese ‘grupo de oposición científica'.

"Lo que se está haciendo en Suecia es una ‘no estrategia', que no tiene nada que ver con los países del entorno", señala Felices. Los datos lo respaldan, porque mientras Noruega, Dinamarca, Finlandia e Islandia suman alrededor de 1.600 fallecidos, solo en Suecia la cifra se dispara hasta rozar los 6.000, cuatro veces más. ¿Qué sucede entonces? "Buscan la inmunidad de rebaño", apunta Felices.

"No hay ningún tipo de restricción, únicamente recomendaciones generales a la población. Además, se desaconseja explícitamente el uso del barbijo", cuenta resignado Felices, que asegura que en el hospital donde trabaja "no llevamos mascarilla". Tampoco se cumple con las normas de distanciamiento. Porque la SHM, nombre que recibe el departamento de Salud Pública en Suecia, no cree que los asintomáticos contagien ni tampoco que el virus se pueda transmitir a través de los aerosoles. "No hay rastreo, si tú sales positivo tú avisas porque no existen los rastreadores. Y luego se ha optado por el auto test, que tú te lo haces en tu casa, y que tiene muchos falsos negativos porque mucha gente no sabe hacerlo", agrega Felices.

Una estrategia que choca con la del resto de países europeos, y también con las recomendaciones de las autoridades sanitarias, y que ha mantenido el gobierno sueco desde el inicio de la pandemia. "Cuando todo empezó nos llamó la atención que a pesar de haber evidencia sobre el potencial de contagio de los asintomáticos o la posibilidad de contagio por aerosoles, la SHM lo negara desde el principio" relata el español afincado en Suecia. "Pasaban las semanas y al ver que no tomaban medidas, ya en abril, nos juntamos un grupo de gente que cuestionábamos la inacción de las autoridades sanitarias".

Cuando todo comenzó no sabíamos si las autoridades no entendían lo que pasaba o tenían más información que nosotros. Luego surgió una tercera opción: estaban buscando la inmunidad de rebaño. El gobierno lo negó, pero correos internos lo confirmaron.

Fue entonces cuando, preocupados, "comenzamos a discutir, a estudiar, a leer informes, a analizar juntos la situación y para mí solo había tres posibilidades", cuenta Manuel a LPO. "La primera era que no estuvieran entendiendo lo que pasaba y la segunda respuesta que me di fue que igual tienen más informes que no teníamos nosotros", pero descartó las dos. "La tercera opción era que estuviesen buscando la inmunidad del rebaño". El gobierno sueco lo negó, pero correos internos demostraron que efectivamente "buscaban una infección lenta entre la gente sana". Según relata Felices, el gobierno sueco pretendía tener a un 40% de la población inmunizada en el mes de mayo y alcanzó solo el 10%, como la media de sus países vecinos.

Ahora mismo la situación epidemiológica en Suecia es dramática si se compara con los países de su entorno. Los casos están subiendo acercándose a los 600 positivos al día, pero lo alarmante es la cifra de muertes: al borde de los 6.000 fallecidos. Cuatriplica la suma del resto de países de Escandinavia. "Es el gran fracaso nórdico", dice Manuel.

Son cifras que en España podrían parecer incluso positivas, pero Manuel Felices se esfuerza por aclarar que "no podemos comparar Suecia con el resto de Europa". Explica que "aquí estaba todo preparado para que con muy pocas medidas se hubiesen evitado tantas muertes, había mucho espacio, mucha distancia y mucha higiene antes del Covid". Las diferencias culturales importan: "no puedes comparar Estocolmo con Madrid ni Oslo con Milán, tenemos que compararnos con los países del entorno". "El ‘lock down' lo tenemos desde hace 2 mil años, no hay casi contacto social". Pese a esto, asegura que el Gobierno tiende a comparar las cifras con el resto de Europa, y claro, la reflexión es que "no están tan mal como España o Italia".

Detrás de la decisión de la administración sueca está, según Manuel Felices y otros expertos del país, la intención de alcanzar la inmunidad de grupo y que el país funcione con normalidad. "La gente está contenta porque en privado admiten que aunque se sacrifique a los mayores lo importante es que la economía no se estrelle, lo asumen como efectos colaterales. ‘De todas formas se iban a morir', me han dicho a mí algunos".

La situación de Suecia no pasa desapercibida para los ciudadanos y "cada vez hay más voces críticas", cuenta Manuel. "Gente que sale, lee, con parejas que son de otros países, y que ven que lo que se está haciendo aquí no es normal".

Fuente: La Política Online

hweb23.png