• HECHOS

Reinventarse



El ser humano es un ser social, desde que nace, primero su familia, su entorno inmediato, luego la escuela, los juegos, estudio, capacitaciones diversas, entornos laborales, círculos de amigos, grupos de pertenencia. El confinamiento lo priva de su naturaleza intrínseca.

Si bien la salud, hace que se prioricen reglas para su supervivencia y bienestar, a su vez el malestar y la incertidumbre por no saber que se avecina, hace que la esperanza y la fe, pilares fundamentales para su sostén se desdibujen.

Tantas décadas, pensando en salir de la aldea global, para pasar a un mundo industrializado y globalizado en información, en cultura, en educación, en tecnología, en economía, para llegar a una situación de planteos fundamentales en todos los ciclos de la vida humana.

La tecnología, hoy es el sostén de muchos, pero que pasa con los afectos, y la inserción de vastos sectores sociales en espacios grupales, que imprimen un sesgo importante en el desarrollo y mantenimiento de una identidad establecida.

¿Qué pasa con los países, que por el alto impacto de las tecnologías y de la globalización, importaban y exportaban?

Los resultados de esta pandemia no solo traerán consecuencias económicas severas, dado el cierre de comercios, y el inevitable shock que sufrirá la cadena de producción, comercialización y el mundo del trabajo.

Esta situación traerá una revisión a fondo de las políticas públicas, en donde el planteamiento no será ser mejor que, o pertenecer a tal o cual organismo internacional, o intercambiar productos con…

Situaciones extremas de crisis como la actual pocas veces vista anteriormente, hace que las medidas a tomar también sean extremas, y quizás sea necesario centrar el foco en lo que cada uno tiene, lo que cada uno produce , volver a lo local, a lo nacional, que no es lo mismo que volver a nacionalismos, ni fascismos, con métodos de control, sino reforzar lo autóctono, y valorar a los creativos, a los científicos, a los trabajadores, a las mujeres, y a todos aquellos sectores que durante tanto tiempo han sido postergados e invisibilizados.

Hoy el velo se corrió y cada uno desde lo personal, grupal, o colectivo como pueblo o como país, se encuentra con una serie de interrogantes y a la toma de iniciativas y medidas impensadas hasta ahora.

Todos los sectores sociales, desde su lugar se ven enfrentados a un proyecto diferente al planificado.

Es importante fomentar la autoestima de niños y adolescentes, ya que ellos tienen a su alcance un futuro a diagramar.

Los adultos y mayores deberán reinventarse para ubicarse en un mundo que cambió y que plantea desafíos nuevos, a su vez que respuestas inmediatas de quienes están a cargo del diseño de políticas públicas, para hacer después de esta pesadilla un mundo más digno y más humano.

Fuente: Beatriz Raijer (Especialista en Psicología Laboral y de Las Organizaciones)