• HECHOS

Oscar Salvador Romero “El Toti”

Actualizado: jul 26


Caminó por el mundo siendo pobre. Sólo un corazón templado y una guitarra.

Había nacido un 5 de junio allá por 1947 en Luque, la localidad cordobesa hermanada con Vinovo, Italia. 

Cuarto hijo de una familia humilde y trabajadora, se apasionó grandemente por la música y aprendió a expresar sus pensamientos con una guitarra, a descubrir la vocación, esa construcción de armonías, esa oración que rendía cada día mientras en plena adolescencia se forjaba el futuro trabajando con sus manos aquel primer instrumento que le daría grandes satisfacciones.

Así, con su propia guitarra como una hermana más, emprendió el camino de la enseñanza de la mano de José Peralta, El Tío Tabaco. Aquel maestro de melodías que desde la querida Villa del Rosario le había ofrecido expresarse con el resto del mundo en los acordes.


Un lugar para la Familia y la Música

Con sus sueños y encontrándose con el amor, se instala en la capital cordobesa junto a su esposa Vilma, y sus dos hijas Nancy y Dévora. El transitar no fue fácil. Alojado en la casa del Profesor Villarreal, quien no le cobraba por sus clases, y a quien nombró como alumno privilegiado por su constancia y virtualidad, se dedicó al oficio de albañil. 

Pero la incertidumbre laboral lo obligó a repensarse en hacer música en ese contexto, retornando con su familia promediando los ´70, a su Luque natal.

Ya instalado, y conservando su oficio, recorre su sendero convencido que valía la pena transmitir lo aprendido y demostrar que nació para ser uno con su guitarra. Que podía hacer crecer las semillas adecuadas.

Así fue que transitó en muchos grupos con algo que era suyo. Una vocación.


El grito de las simples cosas en su guitarra

Compartiendo escenario con artistas folclóricos multiplicadas con horas de charlas y risas quedaron plasmadas en su trayectoria. 



No esperaba otra recompensa más que ser escuchado, disfrutando de sus sueños en la compañía de su preciada familia. Daba sus clases sin pedir un pago por ello y prestaba sus libros con mucha generosidad.  Acompañó al Coro Municipal con un charango fabricado con sus propias manos interpretando La Misa Criolla. Partícipe de diferentes festivales, el último grupo que lo cobijó fue el de su entrañable amigo Mario Peralta, como primera guitarra y partícipe de la primera grabación, con quien ganaron dos certámenes promediando los ’90.

Pre Córdoba y Pre Jesús María, alcanzando objetivos y abriendo importantes propuestas a nivel grupal bajo el nombre de Mario Peralta y su Conjunto.

Un guitarrista virtuoso, creativo y con gran sensibilidad que merece todo el reconocimiento y respeto, y que también entendemos, como uno de los modelos a tener en cuenta como referencia de aquellos que desean acercarse a un instrumento.

Dice Atahualpa Yupanqui: “Mi mano en el diapasón se afirma como una zarpa. Es que voy gritando cosas que me dicta la guitarra”.

Acompañan este recordatorio, las fotos de familia que gentilmente brindaron las hijas del querido Toti. 

 Fuente: Hechos Media (Claudia Aguirre) 



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