• HECHOS

Las noticias falsas hacen que la gente no crea en el virus



“Ahora todos mueren de coronavirus, eso es porque los médicos cobran para decir eso”. “No hay forma de evitar el virus, porque total está en el aire”. “El hipoclorito de sodio te previene del COVID”.

Esas son algunas de las afirmaciones sin fundamento científico que circulan en redes sociales y hasta en algunos medios de comunicación.

Frente a ese escenario de “fake news” o noticias falsas que circulan en torno a la pandemia, El Diario consultó a Oscar Atienza, un médico y docente universitario que desde que comenzaron a circular esas noticias falsas sobre el coronavirus, decidió hacer trasmisiones en vivo por Facebook para contestar preguntas de seguidores. En esta entrevista, nos aclara punto a punto las informaciones más comunes que circulan por estos días.


-¿Es cierto que el virus está en el aire y, por lo tanto, ninguna medida de prevención puede evitar que nos contagiemos?

-No es que el virus está libre en el aire. Puede estar un determinado tiempo. Mucha gente cree erróneamente que, si está sola en su departamento de un cuarto piso, el virus va a entrar solo por la ventana y la va a contagiar. No es así.

El virus circula a partir de una persona. Si por ejemplo vas a un supermercado y pasó alguien que tiene coronavirus y tosió, el virus podrá estar suspendido por uno o dos minutos y cae.


-¿Es cierto que el uso prolongado de tapabocas puede causar problemas de salud por falta de oxígeno?

-No hay ningún estudio que confirme eso. El uso permanente del barbijo puede hacer que se infecte o se ensucie. Esto es porque los tapabocas que usa la gente hay que lavarlos, no porque te vayan a enfermar, sino porque tienen olor y juntan suciedad. Lo que estoy recomendando ahora es el uso de barbijos quirúrgicos, porque son de tres capas y filtran mejor el aire La gente lo puede usar durante 10 a 15 días y después, tirarlos, porque no se lavan.

Pero el uso de barbijo no te va a producir un problema de falta de oxígeno, si la gente siente que le falta el aire, es porque estamos acostumbrados a un volumen mayor de aire, pero el tapabocas no genera problemas de falta de oxígeno.


-¿El dióxido de cloro, qué efecto produce?

-Es una sustancia calificada mundialmente como un tóxico, que tiene como elemento principal el cloro, un elemento que puede producir daños severos en el sistema cardiovascular, como, por ejemplo, un paro cardíaco.

Además, se lo ha investigado desde el año 1800 y las conclusiones a las que se ha llegado es que es un buen bactericida para limpiar superficies, no para consumo. Además, no tiene ninguna relación con el coronavirus. Hay países que lo autorizaron, como Bolivia y México, pero no ha dado ningún resultado y como contrapartida, provoca intoxicaciones.


-¿He leído algunas versiones que aseguran que se disfrazan las muertes provocadas por otras causas, indicando que fueron por COVID, debido a que los médicos perciben un ingreso extra por ello?

-Yo también lo he leído y es una mentira. El médico no cobra porque en el certificado de defunción diga que la causa de muerte es un infarto de miocardio o coronavirus. Cuando uno hace un certificado de defunción, se lo entrega al familiar. El familiar sabe de qué murió su ser querido. No hay forma de que un médico altere esa información, porque, además, deberíamos pensar en que hay una conspiración mundial. Es alocada esa teoría, pero hemos tenido tantas teorías conspirativas que bueno, es una más.


-¿Qué daño le hace al cuidado de la salud esa información falsa?

-Es tremendo el daño, porque uno tiene que estar peleando constantemente no solo con el coronavirus, sino con esto que se ha dado en llamar infodemia. Y lo pongo con un ejemplo que muchos medios se hicieron eco, citando a David Navarro (experto de la OMS). Aseguran que dijo que las cuarentenas estrictas no deben ser utilizadas como estrategia de modo permanente. En realidad, toman una parte de la información, porque uno sabe que no podemos estar en fase 1 eternamente, porque no es viable, pero si podemos estar intermitentemente. Es decir, aplicar la fase 1 cuando se necesita descomprimir los sistemas de salud y a partir de allí elaborar otro tipo de estrategia de contención.

Este tipo de información hace mucho daño, porque hace que la gente no crea en la pandemia, en el virus y salga a la calle y termina contagiándose y contagiando a los demás.


-¿Es real esta dicotomía entre salud y economía?

-No, es otro falso paradigma que intentamos romper. El tema no es salud o economía. El tema es salud. La economía del mundo se ha parado por la pandemia.

El Gobierno de Córdoba optó por la estrategia de preservar la actividad económica. Eso lo único que logra es un incremento en la cantidad de casos y de fallecidos. Y va a terminar generando un pánico y un miedo en la gente, que al final no van a salir de su casa y allí lo económico va a quedar en un segundo plano. Los pueblos enfermos no producen. Uno ve Inglaterra, Brasil y Estados Unidos, que tienen una caída del PBI más pronunciada que los países que cuidaron la salud y encima tienen, juntos, el 45% de los contagiados y muertos de todo el mundo. O sea, una catástrofe sanitaria que no salvó la economía. Es un falso paradigma al que ha cedido la provincia de Córdoba. Lo escucho al ministro de Salud diciendo que quiere cuidar la economía y me preocupa, porque esa debe ser una ocupación del ministro de Economía, no de Salud.


- ¿Qué nos espera a futuro?

- Si no toman medidas tendremos una duplicación de casos cada diez días. Ahora dicen que es cada 17 días, pero, esas cifras son porque no están testeando. Ahora, el que se quiere testear, tiene que estar con un pie en la terapia o si no, hacérselo en forma privada.

También creo que vamos a tener en breve conflictos en salud, porque el personal está muy cansado.


-¿Hasta cuándo estaremos así?

-Vamos a tener un período de amesetamiento porque hay una relación natural del ser humano. Cuando aumentan los casos, se sale menos y el virus no encuentra gente en la calle. Eso quizá logre establecer una meseta en 30 días. Pero luego de eso, vendrá un rebrote como le pasó a España o Francia. Francia está en 30 mil casos diarios cuando lo máximo que tuvo en marzo fue 6.800. Es decir, la gente se confía y vuelve a salir, perdiendo los cuidados del distanciamiento, el tapabocas y el lavado de manos.

El fin definitivo lo veremos con la vacuna. Estará disponible en febrero y marzo, pero no van a vacunar a los 45 millones de argentinos. Vacunarán a los más vulnerables, los mayores de 65 años, los trabajadores de salud y de seguridad. Hasta que se vacunen todos van a pasar uno o dos años.

Fuente: El Diario

hweb23.png