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La incertidumbre en la post-pandemia


Susana Morales, Dra. en Ciencias de la Información y vicedecana de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) emitió una opinión sobre el escenario de la Argentina en la post-pandemia. Comenzó su relato reafirmando el pensamiento de muchos: no hay certezas aseguradas en las próximas escenas del país.

Morales, pronto presentó una herramienta renovada que reingresó en nuestras vidas de manera asegurada y definitiva; las tecnologías digitales. Las describió, por medio de Página12, por su “abrumadora penetración en la vida cotidiana en sectores y espacios” en los que antes no lo tenían y agregó que hay una “confianza general en que las tecnologías van a resolver de mejor manera que antes todo tipo de problemas que se nos presenten”.

Un ejemplo, es la expectativa de que las tecnologías serán capaces de predecir las próximas posibilidades de pandemias, y que podrán “generar modelos que hagan previsible por donde circulan los virus y las enfermedades”, como también la aspiración a que por medio de las mismas se continuarán los vínculos a pesar de las cuarentenas, y que los “procesos de enseñanza y aprendizaje van a mejorar porque incorporan nuevos tipos de prácticas más acordes a los modos de aprender de los ‘nativos digitales’”.

No obstante, ante la confianza que las tecnologías digitales han obtenido, surgieron los debates relacionados a los riesgos de las mismas. Morales, ejemplifica con la peligrosidad de los sistemas de vigilancia y recolección de datos personales, que son utilizados de “manera indiscriminada y con objetivos pocos claros”.

“Sin ánimo de alentar falsas dicotomías, es importante señalar con toda claridad que ninguna tecnología es neutra en la medida que su construcción/desarrollo se inscribe en un conjunto de pautas y marcos de interpretación de la realidad. Por lo cual, llevan impresos ciertos sesgos u orientaciones que expresan los valores de las personas, las empresas y los grupos sociales que las producen. En ellas, se pone en evidencia lo que importa, lo que es válido y lo que es valioso para esa sociedad en un momento determinado, y lo que no lo es” explicó Morales.

Por otro lado, reflexiona ante el hecho de la rapidez en la que las tecnologías digitales se instalan en la vida cotidiana, como lo es que 25 años atrás, no se podía imaginar muchas de las acciones cotidianas que suceden de la mano de dispositivos y aplicaciones digitales y por lo tanto, detalló “El solo hecho de que el acceso a ellas no sea universal, ya está expresando su falta de neutralidad. Porque no se trata sólo de para qué se las usa (como muchas veces se argumenta para fundamentar su supuesta neutralidad), sino quién las usa o las puede utilizar, a quién le está posibilitado y a quién no”.

Por último, en relación al campo educativo, Morales refirió al uso de softwares a la hora de las evaluaciones, cuyo objetivo es vigilar a los estudiantes en los exámenes virtuales con el fin de que no puedan copiarse durante el mismo. De este modo, recalcó que: “el supuesto que subyace en esta aplicación expresa una visión de la educación que se contrapone claramente con la tradición latinoamericana, que entiende la evaluación como un proceso (y no un momento único, el del examen), junto con la idea de que el educando no es recipiente vacío que es necesario rellenar con contenidos”.

“En definitiva, a la falta de certezas acerca del futuro, se suma hoy la emergencia de nuevas controversias que nos permiten discutir qué queremos para el futuro, pero también para el presente, y qué lugar queremos ocupar en esa construcción”, añadió.

“Esa es la apuesta más importante de las universidades públicas. En ese lugar queremos estar: el de la controversia y el debate democrático”, concluyó.

Fuente: Página12

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