• Revista HECHOS

La culpa no es del chancho… lo que el virus se llevó… o nos dejó





¡Maldito Virus nos quitaste todo! Nos quitaste la vida social, la reunión con amigos, la salida a las calles, el fútbol, el gimnasio, nuestras costumbres populistas y hasta nuestras propias excusas de escondernos a través de la socialización para no ver la realidad misma. Nos quitaste a familiares a seres queridos de toda la vida, nos quitaste la esencia y de un día para el otro hiciste que nos encontráramos cara a cara con nosotros mismos, con nuestras acciones más básicas, con nuestros hábitos mas mundanos. Hiciste que nos quedáramos “solos” hasta en nuestra propia casa.

¡Maldito Virus nos hiciste ver la realidad! Volver a compartir la mesa familiar, los juegos con nuestros hijos, las charlas con nuestra pareja, los mates mirando algo más allá que nuestras propias narices, esa llamada que no llega… esas palabras no dichas. El amor a los ancianos, el darnos cuenta que estaban allí… como nosotros nos sentimos ahora… SOLOS.

¡Maldito Virus! ¡No sé quién te creo o no sé quién te invento! No sé si fuiste la creación magnánima de científicos locos, no sé si fuiste creado para solucionar uno de los déficit económicos más grandes que tienen las administraciones mundiales como son los Sistemas Jubilatorios, no sé si fuiste la sopa de murciélago que se comió un chino cualquiera basado en una receta ancestral o simplemente fuiste creado por la obra divina de Dios o como quiera llamarse en cualquier otra religión o credo y solo vino a ponernos en nuestro lugar porque nos estábamos yendo al carajo.

¡Maldito Virus tenías que ser vos! Nos derribaste con un golpe tan certero que no nos podemos reponer! Te escondiste atrás de los “memes”, las bromas, la indiferencia social, la negligencia de los dirigentes, la inoperancia de quienes nos guían y cuidan, pero por sobre todo a través de nuestra ignorancia. ¡De nuestra indiferencia y de nuestra enorme virtud de negarlo todo y a veces hasta lo que es peor…creerlo todo! Elegiste el modo de acción como un ajedrecista en su partida final, el “a mí no me va a pasar”,” a mí nadie me dice que hacer” o el” no seas tan exagerado”, nuestra individualidad colectiva fueron las vías que elegiste para hacernos probar de nuestra propia medicina y ponernos de rodillas ante la peor de las realidades.

¡Maldito Virus! ¡Nuestros médicos y científicos te están dando batalla con todo lo que tienen a su alcance, aun a costa de sus vidas y aun cuando nosotros mismos ni siquiera valorábamos su vocación y hoy, tratamos de disimular con un estruendoso aplauso escondidos desde nuestras casas como ratas a las que vienen a exterminar! Hoy cantamos desde nuestros balcones expiando nuestras culpas cuando días antes pretendíamos ser tratados como eximios artistas de elite y a la que nuestra agraciada voz y cultura, solo podían acceder los más hidalgos económicamente en teatros o eventos “privados” para la más escueta sociedad engalanada en trajes de etiqueta y vestidos de gala.

¡Maldito Virus! ¿Tenías que ser VOS? ¿No había otra forma? ¿No había otra manera? ¿Tenía que ser tan cruel y despiadada? ¿Tan caro era el precio que debíamos pagar?

De pronto, las luces se encienden, las cámaras dirigen su imagen a una esfinge de color blanca, se escucha “la palabra” en distintos idiomas y el mundo vuelve a creer. Espero que esta no sea una puesta en escena más de los virtuosos de siempre que acuden a la tecnología para evitar dar la cara en los campos de batalla donde se libra la guerra cuerpo a cuerpo y en donde la desesperanza y la fe se juegan la vida.

¡Sería muy fácil echarle la culpa al chancho…pero reconozco también que hoy no lo podemos exculpar!! Maldito Virus hasta eso nos quitaste hoy…


Por Hernán Cabral Albert