• HECHOS

Entre el miedo al contagio y la estigmatización


Al aislamiento, al contagio de coronavirus o al miedo a tenerlo se suma no pocas veces la discriminación que viven los vecinos que se sienten observados y hasta cuestionados, en muchos casos, por habitantes de la misma zona en la que viven. También sucede en Córdoba.

La sola instalación de las carpas del Ministerio de Salud para los operativos de testeos en las plazas de los barrios, y las fajas de seguridad que cercan barrios, son la primera alarma de que algo ya no está bien en un sector. Son medidas clave para contener el avance de un foco, pero los vecinos afectados ya no podrán entrar ni salir como quieren.

También, aparece para esos vecinos la discriminación en el trabajo, y en otros ámbitos, y hasta la agresión por parte de los que dicen: “Fuera el brote”. En las redes sociales, cuando un caso es individualizado, los insultos escalan.

En cada pueblo o ciudad de la provincia, ese escenario suele repetirse.

Nancy vive en un barrio del este de Córdoba capital. Desde hace unos días, todo es amargura. Uno de sus ocho nietos fue a pasar un fin de semana a la casa de su padre y debió quedarse allí para cumplir con el aislamiento. Su padre y el resto de su familia dieron positivo, junto con el nene.

Todos son pacientes asintomáticos y no lo sabían. Desde ese momento, el pequeño de 4 años está en aislamiento.

A partir de esa situación, empezaron las agresiones a Nancy, a la abuela materna del niño y a su hija. Ellas y el resto de su familia resultaron con testeo negativo.

Nancy decidió hacer un posteo en su Facebook, del que el centro vecinal de su barrio también se hizo eco. Al susto por la salud de su nieto se le sumó el miedo a las agresiones.

“Mi nieto fue a la visita de fin de semana con su papá, y no sabía que estaba contagiado, porque era asintomático. Enseguida nos avisaron, también nos realizaron el hisopado porque yo lo había cuidado cuando mi hija tuvo que ir al supermercado”, relató Nancy.

“Ellos están bien, aislados. Todos asintomáticos. Sólo sintieron decaimiento. Desde ese momento, mis vecinos estuvieron al lado, nos trajeron mercadería, Pero también hemos vivido de todo. Se empezó a decir que habíamos traído la peste al barrio, que éramos unos ‘hdp’”, contó.

“Es muy doloroso. Ves buena gente, vecinos muy buenos, y, por otro lado, los que insultan”, apuntó la mujer que es sólo un caso entre cientos posibles que lo perciben de similar modo.

Desde que empezó el aislamiento, la mamá del niño y los abuelos maternos lo ven por videollamadas y tratan de contener las emociones, a la espera de que pase. Pero ellos también son blanco de agresiones que jamás imaginaron.

“Hasta de narcos nos trataron porque salieron a decir que si venía Gendarmería es porque también había drogas; hubo amenazas de quemar la casa de mi hija. Todo muy triste”, repitió.

Nancy se da un respiro para aconsejar: “Que todos se pongan barbijos, todos estamos en peligro, nos puede pasar a cualquiera. Es triste ver a un hijo detrás de una pantalla llorando”.

Carlos vive en barrio Remedios de Escalada, en una zona de la ciudad donde se montó uno de los primeros cordones sanitarios. Durante esos días, no pudo concurrir a su trabajo y debió realizarse un hisopado por vivir dentro de las manzanas delimitadas.

“Me sentí todo el tiempo discriminado en mi empresa. No estuve en contacto con las personas contagiadas, pero me pidieron que me hiciera el hisopado, que dio negativo. Sentí que, por ser de un barrio humilde, te pueden atacar más”, remarcó el hombre.

“Cuando el cordón sanitario llega a tu barrio, no podés salir, tenés que esperar los resultados y de un día para otro no tenés trabajo. Y a esto le tenemos que sumar la discriminación que la gente te hace sentir”, insistió.

Los especialistas en pandemias y en enfermedades contagiosas no se cansan de repetirlo: cuando la gente empieza a percibir miradas cuestionadoras o acciones discriminatorias hacia quienes se ven afectados por la enfermedad en expansión, aumentan las chances de que las personas con síntomas ni siquiera se presenten a la consulta médica. Esa reacción representa un riesgo cierto de que aumente la tasa de contagios al no poder detectarlos a tiempo.

Fuente: La Voz

hweb23.png