• HECHOS

Cuidado con los discursos de odio



Mascos Alberto Saal, presidente de la Asociación Cultural Israelita de Córdoba, expresó su punto de vista acerca de los movimientos minoritarios que atentan contra el bienestar de gran parte de una sociedad plena de diversidades.


La irrupción de fuerzas de marcado sesgo discriminatorio en el escenario político nacional nos convoca a levantar la voz para llamar la atención sobre el riesgo que implica esta situación. ¿Qué representan estas fuerzas? Ni más ni menos que el pensamiento fascista que la humanidad ha logrado dejar atrás en una labor que se desarrolla y se seguirá desarrollando todos los días, y que ha costado infinitas luchas e infinidad de sacrificios para mejorar la convivencia entre las personas.

Aprovechan la falta de movilización en la calle de los sectores que respetan las disposiciones emanadas del Gobierno nacional para “ocupar” ese espacio, levantando banderas o haciendo pegatinas de carteles con manifestaciones discriminatorias y antisemitas.

Pero su accionar no queda allí. Transmiten su discurso de odio desde redes sociales aprovechando la falta de regulación al respecto. Su existencia no es una novedad; responden a un sector totalmente minoritario de la sociedad e intentan imponer sus ideas de la única manera en que saben hacerlo: por la prepotencia y la fuerza.

Estos grupos surgen de las más retrógradas y anacrónicas ideas, que fueron superadas por las luchas de amplios sectores de la sociedad, comprometidos con la vocación de vivir en

libertad respetando la diversidad de formas en las que cada cual elige hacerlo, motivado en elecciones ideológicas, religiosas, culturales, de género, de origen, por tradiciones o cualquier otra motivación que lleve a que cada cual tome sus propias decisiones.

Confunden la oportunidad de expresarse con la posibilidad de hacer crecer líneas de pensamiento y acción que contradicen los valores que la sociedad ha alcanzado y que valora, entre otras cosas, la igualdad y la diversidad.

Pretenden que la libertad que todos tenemos para opinar les permita restringir las libertades ajenas.

Se desarrollan en el campo fértil que labra el individualismo, ese que no entiende que cuando vivimos en sociedad vivimos con otros, y que la empatía implica comprender el significado de la palabra “otro”. Que en ese concepto nos incluimos todos con la expectativa de poder convivir.

Se apoyan en los vacíos legales existentes en estas latitudes para difundir ideas que son condenadas en otros países donde el nazifascismo, el odio de género, la misoginia y

el sexismo –su práctica y difusión– son perseguidos por la ley.

Es en esta situación donde vemos, con profunda preocupación, que esas ideas y las organizaciones que las defienden sean difundidas por medios periodísticos. Existe una notable diferencia entre explicar su existencia y justificarla o difundirla.

Pensamos que, en el caso de publicarse cualquier información respecto de ellas, debe ser clara la crítica sobre el desarrollo de cualquier actividad que conspire contra el respeto y contra el cuidado del “otro” en una sociedad plena de diversidades.

Estamos convencidos de que la vida en sociedad ha evolucionado, con flujos y reflujos, pero que debemos asumir la época en que vivimos con una conciencia, con una expectativa y con una militancia que logren construir un mundo.


Fuente: La Voz y Marcos Alberto Saal.




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