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Coronavirus: Alemania declara la pandemia “bajo control” y se prepara para relajar el confinamiento



Según los científicos, cada contagiado infecta ahora a 0,7 personas en ese país. Y señalan que si la tasa es menor a 1, el virus se contiene. En mayo comienza una progresiva apertura de comercios y escuelas.

El gobierno de Alemania​ da por controlada en su país la pandemia del coronavirus. El ministro de Sanidad, Jens Spahn, un hombre que está mostrando ambición política en esta crisis, dijo el viernes que la crisis está “bajo control”. La clave: según el instituto Robert Koch, cada contagiado infecta a 0,7 personas. Los científicos entienden que si esa tasa es menor a 1,0 el virus termina por contenerse. Ese era el objetivo primordial del ejecutivo de Ángela Merkel porque garantizaría que el potente sistema sanitario alemán no colapsaría.

El otro dato que lleva al optimismo es que seis de cada siete enfermos pueden ser tratados por su médico generalista sin tener que ser hospitalizados. En el lado negativo, el viernes fue precisamente el día que más nuevos contagiados hubo y el número de fallecidos alcanzaba los 4.352, unos 53 por millón de habitantes, ocho veces menos que en España.

Spahn dijo el viernes que su estrategia había sido “eficaz” y que “los hospitales nunca estuvieron saturados”. Los centros sanitarios alemanes tienen 40.000 camas de cuidados intensivos de las cuales algo más de 10.000 siguen libres. A los hospitales sólo llegaron desde el inicio de la crisis los pacientes con peor pronóstico, el resto fue tratado por sus médicos generalistas o en la enorme red de ambulatorios locales.

Angela Merkel anunció el miércoles que poco a poco se van a ir eliminando algunas de las medidas de confinamiento aprobadas desde principios de marzo. Alemania no fue nunca el país con la cuarentena más dura y los días de buena temperatura de esta primavera dejaron ver cómo los alemanes salían a disfrutar del buen tiempo en los parques, intentando mantener las distancias mínimas de seguridad.

La mayoría de las medidas del confinamiento seguirán en vigor al menos hasta el lunes 4 de mayo (la misma fecha anunciada por Bélgica), pero este lunes ya abrirán los comercios que tengan una superficie menor de 800 metros cuadrados y el 11 de mayo deberían empezar a reabrir progresivamente algunos grupos escolares, los de los alumnos que pasan de ciclo este curso. Seguirán prohibidas las reuniones públicas de más de dos personas.

El secreto del relativo éxito alemán (al menos en comparación con sus vecinos europeos) hay que buscarlo en años de preparación del sistema sanitario. En cuanto empezaron a llegar las noticias de los fallecidos en Italia, la Sanidad alemana desencadenó una masiva campaña de test. Su sistema sanitario lleva millones de test y con esa estrategia consiguió aislar a gran parte de los enfermos, evitando así que contagiaran a más personas.

Berlín tenía de todo. Mientras lo normal entre los dirigentes mundiales era repetir que nadie estaba preparado para una pandemia así, en Alemania nunca faltaron respiradores, barbijos, ningún otro material sanitario ni millones de kits para hacer tests.

La cantidad de unidades de cuidados intensivos es clave para responder a una crisis así. Según los datos de la OCDE, Alemania tenía al inicio de la crisis 33,9 camas de cuidados intensivos por cada 100.000 habitantes. Tres cuartas partes de esas camas tenían respirador.

Esa tasa baja a 24,8 en el pequeño y rico Luxemburgo, a 21,4 en Austria y a 15,9 en Bélgica, tres países que tampoco han visto saturados sus sistemas sanitarios. Y baja hasta 9,7 en España, 8,6 en Italia y 6,6 en el Reino Unido.


Alto gasto sanitario

La previsión de Merkel fue también clave. Hace años que incluso dirigentes de su partido pedían a la jefa del gobierno alemán que recortara el gasto sanitario. Creían que había gasto superfluo, que Alemania tenía un sistema sobredimensionado y que ahí podía ahorrar. La jefa de gobierno no lo veía así y siempre mantuvo el gasto sanitario por encima de sus vecinos. El diario Financial Times recordaba el pasado fin de semana que la fundación Bertelsman calculaba justo el año pasado que a Alemania le sobraban la mitad de sus camas hospitalarias y que mantenerlas era un gasto inútil.

Los hospitales alemanes tenían al inicio de esta crisis 497.000 camas, casi 6 por 100 habitantes, una tasa muy por encima de cualquier otro país europeo y que por ejemplo multiplica por cuatro la del Reino Unido. Además, esas camas no se concentran en pocos y grandes hospitales, también están en centros medianos y pequeños repartidos por todo el país. Y todos tienen su unidad de cuidados intensivos.

La nueva prioridad del gobierno alemán es la producción de más material sanitario. Varias empresas alemanas empezarán a producir a partir de agosto 40 millones de barbijos quirúrgicos por semana y 10 millones de barbijos FFP2, los que dan más protección. Por ahora, el uso de los barbijos es una recomendación, no una obligación.

Los dirigentes políticos alemanes no hablan, como en otros países de “vuelta a la normalidad”. En Berlín ya se trata de “nueva normalidad”. Al menos mientras no llegue una vacuna. Precisamente, en Europa es un laboratorio alemán el que más cerca está de conseguirla.

Fuente: Clarín