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Cordobés atrapado en un crucero

"Estamos en un viaje fantasmal sin saber cuál será nuestro destino", contó el cordobés Dante Leguizamón

El crucero Zaandam tiene cerca de 1300 personas a bordo desde el 8 de marzo cuando salió de Buenos Aires Fuente: Reuters

Dante Leguizamón es un periodista que el pasado 8 de marzo, gracias a la invitación de un amigo que es músico en un exclusivo crucero, se embarcó desde Buenos Aires para llegar hasta Malvinas y luego volver desde Santiago de Chile a su Córdoba natal. Pero lo que comenzó como una aventura se convirtió en pesadilla: desde que el coronavirus fue declarado pandemia, el crucero no puede ingresar a ningún puerto.

Desde hace 20 días, Dante, junto a otros 13 argentinos y cerca de 1300 personas más, están anclados cerca de Panamá, sin poder ingresar y con el agravante de que cuatro de los pasajeros murieron y aún no saben si fue producto del Covid-19.

Desde el MS Zaandam, perteneciente a Holland America Line, Leguizamón habló esta tarde con José María Costa del diario LA NACION y aseguró: "Hace una semana comenzamos un viaje fantasmal sin tener idea de cuál será nuestro destino".

"Estoy re complicado y no sé cómo va a seguir. Yo me enteré de los muertos en los últimos cuatro días", fue lo primero que contó, aún impactado por la noticia, y agregó: "Están en la morgue del barco. No se les hizo autopsia, así que no sabemos de qué murieron. No hay certeza de que se hayan muerto de coronavirus".

Según el cordobés, hay al menos dos casos positivos de Covid-19 en el barco de 237 metros de eslora y que tiene abordo a 1243 pasajeros y 586 tripulantes. "El 85% de los pasajeros están en el grupo de riesgo porque son mayores de 65 años", detalló.

"Nosotros salimos el 8 de marzo antes de que esto explotara. Llegamos a Malvinas el 12 de marzo y a Punta Arenas, Chile, el día siguiente. El 14 estábamos yendo al canal de Beagle y comenzó el rumor de que Chile cerraba sus fronteras, por eso volvimos. No nos dejaron bajar en Punta Arenas y ahí el barco comenzó, a mi criterio, con una serie de malas decisiones", resumió Leguizamón sobre la primera semana arriba del Zaandam.

"Hice todas las gestiones con Cancillería, que se portó muy bien, para poder bajar en Chile y no nos dejaron. Luego de eso, comenzamos un viaje fantasmal hacia el norte, sin tener idea de cuál sería nuestro destino", añadió.

"Veníamos al canal de Panamá, que era nuestro plan 'A' que implicaba cruzarlo y terminar en Miami. Nos informaron que si no funcionaba eso teníamos un plan 'B', que era ir a Puerto Vallarta, en México y un plan 'C' que era ir a San Diego, California", dijo sobre la información que recibieron ante el rechazo de Chile de dejarlos descender en el puerto de Santiago.

Luego contó: "Ahora estamos en Panamá con esta noticia de los cuatro muertos y, al menos, dos infectados. Estamos acompañados de otro barco al que pasarían otras personas". El barco al que hace referencia es el MS Rotterdam, también de Holland America Line. Según la empresa, se transferiría a los huéspedes del crucero que no hayan estado enfermos al otro barco y se dará prioridad a los mayores de 70 años.

La firma holandesa indicó que el 22 de marzo se presentaron los primeros síntomas similares a la gripe en el barco y que, desde entonces, 53 pasajeros y 85 tripulantes se han reportado con síntomas. Recién hoy, con la llegada del Rotterdam que les acercó pruebas rápidas de Covid-19, comenzaron a testear a los pasajeros.


Una invitación placentera que se transformó en un calvario

"Mi amigo trabaja en el barco y me invitó a pasar unos días. Mi idea era bajarme en San Antonio, el puerto de Santiago de Chile, y cruzar en micro hacia Córdoba para volver a trabajar porque no tenía plata para el vuelo", contó Leguizamón y agregó: "Ahora estoy en Panamá, tengo unos dólares en el bolsillo que eran los que tenía pensado usar para cruzar la frontera en Chile. Unos amigos están juntando plata para cuando pueda pisar tierra".

El periodista reiteró: "Es una situación angustiante, tengo tres hijos, los estoy extrañando como loco. No hablo inglés. La situación en el barco es muy complicada. A los pasajeros se les da una información y a la tripulación otra. Los pasajeros tienen Internet gratis, pero los trabajadores no tienen Internet. Como soy invitado de un tripulante, tampoco me dan Internet. Yo tengo señal en este momento porque me agarra el roaming de Panamá".

"Nos vamos enterando de las muertes de rebote. Mucha incertidumbre sobre lo que va a pasar. En total somos 14 los argentinos arriba del barco, de los cuales siete somos pasajeros y siete son parte de la tripulación: Cinco músicos y dos integrantes de la empresa", detalló Leguizamón.

Antes de quedarse sin señal, hizo una solicitud: "Le pedimos a Cancillería que trate de comunicarse con el barco donde somos muy pocos y no tenemos mucho peso".


FUENTE: Texto adaptado de la nota original en LA NACIÓN de José María Costa