• Revista HECHOS

El cordobés que alcanzó el techo del mundo y marcó un hito


Hazaña en el Everest Horacio Galanti, de 48 años, se convirtió en el primer argentino en llegar dos veces a la cima del Monte Everest ascendiendo por ambos lados, Nepal y Tíbet. “Son muchas emociones juntas”, expresó. Nació hace 48 años en la ciudad de Villa del Rosario, a unos 80 kilómetros de Córdoba Capital. Con tan sólo ocho años tuvo su primer acercamiento con el montañismo, y desde aquel entonces nunca pudo alejarse de un deporte que, 40 años más tarde, lo llevaría a alcanzar un récord nacional en el techo del mundo. Hace 15 años tomó la decisión de instalarse en el otro hemisferio y desarrollar su vida en Canadá. Debió despedirse de los suyos y seguramente despegarse de algunas de nuestras costumbres, pero se llevó consigo una pasión que forjó desde pequeño: desafiar a la naturaleza y a sí mismo. Desde el país norteamericano, en donde actualmente se desempeña como ingeniero civil para el gobierno de Justin Trudeau, siguió emprendiendo travesías por distintos continentes, escalando en los sitios más inhóspitos del planeta y tachando cada reto que se le imponía en el camino. En 2013 se convirtió en el 18° argentino en llegar a los 8.850 metros del Monte Everest escalando por Nepal (lado sur), y dos años más tarde completaría el sueño de cualquier alpinista: concluir el desafió de las “Siete Cumbres” y alcanzar los picos más altos en cada uno de los siete continentes. Las satisfacciones por estos logros parecen nunca haber sido suficientes para este cordobés, quien, empujado por su compañero y amigo sherpa (como se denomina a los pobladores de las regiones montañosas de Nepal), comenzaría a idear el hito que terminaría concretando el pasado 23 de mayo a las 7.30, hora nepalí, cuando hizo cima en el Everest, pero esta vez escalando desde Tíbet, el lado norte. Alojado en un hotel de la ciudad de Katmandú, a donde arribó hace apenas dos horas, y aun tratando de digerir el nuevo objetivo alcanzado, Galanti se dispone a contar con detalles su segundo e histórico paso por la cordillera del Himalaya. “Realmente la expedición termina cuando uno vuelve a casa. Son muchas emociones juntas y para mí es la culminación de un proceso. Luego de escalar las Siete Cumbres, esto fue como la frutilla del postre y cierra un ciclo que comenzó hace muchos años atrás. Estoy muy feliz por todo esto”, expresó a Cadena 3. Horacio es consciente del camino recorrido y subraya los esfuerzos y el profesionalismo que implica realizar este tipo de desafío, el cual le demandó dos meses de preparación en los cuales debió superar frías y extensas noches tormentosas. “Es una alegría muy grande después de casi dos meses de estar en Tíbet, donde hicimos aclimatación, muchos esfuerzos, muchas noches de dormir en carpa, con frio, con viento y bañándome con baldes de agua caliente”, comentó. “Llegar a la cumbre fue una mezcla de emociones, pero había que mantener la parte lógica del cerebro muy activada porque había que descender y no se puede perder la concentración”, remarcó, al mencionar que la mayoría de los accidentes de alpinistas ocurren durante el descenso de la montaña. Fueron largos días de planificación, exigencia y constancia, que implicaron pasar noches enteras en la cima del Aconcagua -montaña que escaló en 11 oportunidades y la define como su terreno de entrenamiento- y en los rocosos montes canadienses para cumplir con los procesos de aclimatación, previo a emprender su viaje hacia las tierras asiáticas. Su odisea se dio en el marco de una temporada de alpinismo del Everest que se cobró 11 vidas –dos de ellas en el lado norte- y que hasta ahora es la cuarta más mortífera de la historia. Según el propio Galanti, la falta de experiencia, el mal tiempo y el incontrolable número de permisos expedidos por el gobierno de Nepal colaboraron con estos trágicos desenlaces. “En el lado norte no tuvimos inconvenientes porque había pocos escaladores y se requería de un currículum de montañismo y certificaciones. En el lado sur la situación fue bastante distinta, no hubo restricciones en los permisos y hubo escaladores con muchas dificultades, poca experiencia y poco soporte sherpa” explicó. A unos siete mil kilómetros de la capital nepalí, su aventura empezó a trascender entre sus coterráneos de Villa del Rosario a partir de una publicación de una agencia de excursiones en las redes sociales donde anunciaban la hazaña conseguida por Galanti junto a una fotografía que lo mostraba en la cima del mundo con una bandera albiceleste. “He chequeado algunos mensajes en las redes sociales de algunos amigos y compañeros de secundaria. Estoy tratando de ponerme día, pero recién estoy reconectándome con el mundo y me va a tomar un par de días”, cuenta, con una notoria satisfacción. “Siempre vuelvo a Córdoba a visitar a mi familia y amigos. Estoy siempre con el corazón y la mente puesta allá”, agregó Horacio, al tiempo que mencionó que Cadena 3 se convirtió en una de sus principales compañías desde que emigró hacia una de las tierras más cosmopolita del mundo. El deseo de regresar a su hogar, algo que concretará en algunos días, no le impiden proyectar nuevas aventuras: “Mientras descendía del campo base, que son unas ocho horas de caminata por glaciar, me preguntaba: ‘Y ahora, ¿Qué sigue después de esto?’”. “Estos desafíos son muy lindos pero consumen mucho tiempo y energía. Fueron dos meses de estar fuera de casa y del trabajo, y no es para todos los años. Pero la montaña siempre fue mi pasión, desde los ocho años empecé a hacer todo esto y lo seguiré haciendo y disfrutando. Ya saldrá otro objetivo”, anticipó Horacio, que comienza a saborear el logro de haber grabado su nombre en las páginas más gloriosas del montañismo nacional e internacional. Entrevista de Julián Rodríguez. Fuente: Cadena 3


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