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Sueldos VS inflación


Los precios de la mayoría de los productos aumentaron más que los sueldos

El aumento de los productos en el último año golpea el bolsillo de la mayoría de las familias argentinas –en general– y cordobesas –en particular–. Hay muchas formas de ver esto: leyendo los números de inflación sueltos, encuestando a los afectados para averiguar qué dejaron de comprar, o hablando con los comercios sobre cómo cayeron los volúmenes de venta en cada rubro.

Pero para poner en contexto de una manera más realista la condición de cada familia, es necesario comparar el incremento de los precios con las subas de los salarios. De esa comparación surge que, por ejemplo, salvo honrosas excepciones como la carne y los muebles, prácticamente el resto de los precios de la economía le ganaron a los sueldos. En algunos casos, como el aceite y las bebidas alcohólicas, el triunfo de la inflación fue por un aplastante “knock out”.

Para calcular la variación de los salarios utilizamos los datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (Sipa), donde figura que, para Córdoba, el sueldo privado promedio del primer trimestre de 2016 era de 12.603 pesos. Teniendo en cuenta cómo evolucionó en los trimestres siguientes, lo actualizamos con una suba del 28 por ciento para llegar a 16.132 pesos en este primer trimestre de 2017. En paralelo, para ver la suba de los precios, usamos los datos del IPC de la Dirección de Estadísticas y Censos de Córdoba.

Por goleada. La mayor “derrota” de los salarios fue contra el aceite, que entre febrero de 2016 y el mismo mes de este año aumentó un apabullante 106 por ciento. Para tener una dimensión en unidades, si un cordobés con un salario privado promedio gastaba el año pasado todo lo que cobraba en aceite, podía comprar 618 botellas de litro y medio. Ahora, le alcanzaría para apenas 384 botellas.

Otro caso extraordinario es el de las bebidas, y muy especialmente las con alcohol. Los vinos y las cervezas treparon, en un año, más del doble que la inflación de los alimentos, arañando el 83 por ciento. Por ejemplo, si pensaba “invertir” todo un sueldo en vino, el año pasado podía comprar 604 cajas de un litro y, ahora, sólo 425. En un año el poder de compra cayó drásticamente.

Menos exagerada es la diferencia en otros productos como los lácteos. En ese caso, el sachet de leche entera pasó de 16 a 22 pesos, una suba del 38 por ciento que también le sacó varios cuerpos al salario medio.

Si es fumador, seguramente también está impactando en su bolsillo el gasto en etiquetas. Los productos del rubro treparon 85 por ciento interanual y el poder de compra del salario cayó en la misma proporción. En febrero de 2016, un vicioso cordobés podía comprar 466 Marlboro Box de 27 pesos con un sueldo y, un año después, con el atado a 50, apenas 323.

Menos consumo. Este tipo de variaciones tan grandes en los precios respecto del aumento del salario genera reacciones directas en los asalariados que, en la mayoría de los casos, retrae el consumo. Basta decir que los almaceneros de Córdoba, por ejemplo, midieron una baja (en el mismo periodo) del 12,1 por ciento en la venta de leche; del 19,2 en los yogures; y del 23,4 en flanes y postres. También bajó el consumo de quesos 13,84 por ciento.

El aumento de las bebidas, por caso, derivó en que se dejaran de lado las primeras marcas y volvieran con fuerza las segundas opciones, hasta un 40 por ciento más baratas. Según el último informe de Kantar Worldpanel, en 2016 “las segundas marcas concretaron evoluciones positivas muy por encima del resto, sobre todo en aquellos hogares donde el dinero disponible para hacer las compras se vio afectado por ajustes en los servicios y se realizó un cambio de primeras a segundas marcas”.

También dice que no a todos los sectores económicos les afectó por igual la suba de las bebidas. De hecho, el nivel socio económico alto-medio compró un 5 por ciento más en 2016. Por el contrario, las compras del sector medio-bajo cayeron 7 puntos; las del bajo superior, 10 por ciento; y las del bajo-inferior, 18 por ciento.

Carnes

El sueldo perdió contra casi todo, pero en ese “casi” se incluye un ejemplo importante: la carne. El precio de las carnes (vaca, cerdo, pollo) aumentó, según el IPC-Córdoba, por debajo de la inflación y el salario mejoró su poder de compra.

El kilo de carne vacuna, en promedio, subió un 12 por ciento entre febrero de 2016 y el mes pasado, con lo que un salario privado medio puede comprar 13 kilos más que el año pasado. Igualmente, los carniceros advierten que las ventas no sólo no repuntaron, sino que siguieron cayendo.

En este punto hay que aclarar que en los meses previos a febrero de 2016, la carne sufrió un fuerte aumento, de casi el 50 por ciento. Fue entre la primera vuelta de las elecciones de 2015 y el triunfo de Macri.

Servicios

Gran parte del impacto en el poder de compra de los salarios se produjo por el incremento de las tarifas de los servicios públicos. En la provincia de Córdoba, golpeó muy fuerte el aumento de la energía eléctrica, que según el IPC subió 63 por ciento (enero 2016 vs. enero 2017) por efecto de la suba local y la suba en el costo de la “luz” mayorista.

El gas natural, con el retiro de los subsidios nacionales (y luego la reposición de algunos a partir de un fallo judicial), también doblegó al salario, ya que aumentó un 118 por ciento.

Otro caso paradigmático es el valor del GNC, que pasó de 6 a 11 pesos por metro cúbico, un 82 por ciento que representa mucho más de lo que subieron los salarios. Así, mientras un año antes un sueldo compraba 2.104 metros cúbicos, ahora puede adquirir sólo 1.473.

La nafta creció en menor medida, pero siempre por encima del sueldo promedio: 33,9 puntos porcentuales


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