• Revista HECHOS

Acto en Villa del Rosario por los 200 años de la Independencia


En horas de la mañana se llevo a cabo el acto oficial para la celebración de los 200 años de la independencia. Con la participación de autoridades y el desfile de todas las instituciones de la ciudad.

A continuación el discurso del intendente Ricardo Manera:

"Sr. Presidente del HCD, Sres. y Sras. Concejales, presidente y miembros del Tribunal de Cuentas, Representantes de Instituciones y organizaciones de nuestra Ciudad, miembros del equipo de gestión, docentes, alumnos, vecinos, MUY BUENOS DÍAS. Hoy sin dudas, es un día muy especial, celebramos 200 años del momento fundacional de nuestra República, que si bien ya había dado el puntapié inicial, aquel 25 de mayo de 1810, tuvieron que pasar 6 años, para que los dirigentes, hoy convertidos en próceres, pudieran dar forma al nuevo gobierno.

Para este humilde docente, es un inmenso orgullo que la vida me haya ubicado justo en este momento, aquí con ustedes, celebrando este hito histórico para nuestra nación y para nuestra querida Villa del Rosario, que ya en ese entonces, fue Testigo de esta Independencia.

La Argentina no nació por casualidad, ni apareció de la nada, o como hija de nadie, tiene un pasado, una cultura, una raza, una religión, una lengua. Y todo eso, se hunde en las raíces de la historia y conforman nuestra identidad, nuestro verdadero Ser Argentino.

Estos patriotas fundadores no solo quisieron asegurarle un cuerpo a nuestra Patria, es decir, un territorio poblado, con un sistema político libre de toda dominación extranjera. Sino también quisieron garantizarle un alma que la identificara.

Estos varones y mujeres educados en la esperanza, en la justicia, la prudencia y la templanza, pensaron una Argentina y una sociedad fiel a su propia historia y a las tradiciones. Con lealtad y respeto a los compromisos asumidos. La Argentina de la cultura del trabajo, el sacrificio personal, la del cumplimiento voluntario de los deberes y obligaciones como fuente de reconocimiento y mérito natural.

La Argentina del bien común, donde la política fuese el servicio al prójimo y no a sí mismo. Una cultura basada en la familia, como fundamento no ya de toda nación organizada, sino incluso de toda realización y felicidad personal y social.

Estos valores constituyeron y dieron sentido al Alma Nacional, de la cual no debemos independizarnos nunca, aquí está lo “Esencial”, que hoy lamentablemente, está oculto detrás de lo “importante” o tal vez de lo “instantáneo”.

Hoy, el País atraviesa una vez más momentos de zozobra, pero observando la historia, podríamos decir que siempre vivimos con alguna situación de crisis, pero esta vez, créanme, estamos tal vez frente a la peor crisis de todas: “una crisis de Moral”, que lamentablemente no se va solucionar fácilmente, porque está enquistada en todos los niveles políticos, empresariales, educacionales y familiares.

Queridos, niños, jóvenes y colegas adultos, nos tocará a nosotros enfrentar esta profunda crisis, que por su complejidad nos puede hacer perder de vista en lo importante, y olvidar lo esencial.

Uno de los problemas de nuestra sociedad, de la sociedad Argentina, es que ha perdido el carácter. A muchos les parece fuera de lugar, o extemporáneo, el hablar de las virtudes personales, de las virtudes nacionales, de esas cosas que alguna vez hubo... y que hicieron que fuéramos lo que alguna vez fuimos: una nación grande y fuerte.

Debemos olvidar los discursos facilistas y confusos, los cantos de sirenas, las promesas de paraísos recuperados y glorias alcanzadas con un mero acto de la voluntad, como si se pudiera con un “ábrete sésamo ”... con la mera palabra, garantizar un futuro mejor.

Las palabras sin acción, alejadas de la coherencia y sin el sustento de la moral, nos han hecho perder de vista lo ESENCIAL, y con ello nuestra Alma Nacional.

Nos hicieron creer, una vez más, como otras décadas, que sin esfuerzo, sin trabajo, sin sacrificio, se puede construir una sociedad. Nadie nos alertó, una vez más, como en otras décadas, que en algún momento, los honestos, los que vivimos una vida de esfuerzo y de trabajo, debíamos, una vez más, como en otras décadas, asumir el costo de la irresponsabilidad e inmoralidad de alguno otros.

Como docente de alma, estoy convencido que hoy, muchos jóvenes y niños podrán separar la verdad de la mentira, y confío que también muchos adultos, que ven y sienten en la realidad, y en los bolsillos, las consecuencias de estas décadas ganadas para pocos.

Estos momentos patrios pueden ser una buena oportunidad para refundar en nuestros corazones el compromiso con nuestras acciones, recuperando nuestra capacidad para esforzarnos, ser constantes y tenaces, no conformarnos con los resultados del corto plazo ni con los beneficios exclusivamente personales, rescatemos del baúl de los recuerdos el valor del trabajo en equipo y declaremos la independencia de la cultura del esfuerzo y la cooperación de unos con otros.

El mundo que hoy nos toca vivir, también atraviesa momentos críticos. Cada mañana, cuando nos levantamos, escuchamos, vemos o leemos las mismas noticias tristes: violencia, delincuencia, guerras y desastres. No pasa un solo día sin que aparezcan noticias que informen que algo terrible ocurrió en algún lugar del mundo.

En estos tiempos modernos, queda claro que la vida no está segura en ninguna parte. Es probable que ninguna generación ha debido experimentar con anterioridad tantas malas noticias como las que enfrentamos hoy en día.

Es irónico que los problemas más graves surjan en las sociedades más avanzadas industrialmente. La ciencia y la tecnología han hecho maravillas en muchos campos, pero no lograron solucionar los problemas humanos básicos.

Si bien podemos observar una gran universalización de la educación y del conocimiento, esto no ha logrado fomentar la bondad, sino tan sólo la inquietud mental y el descontento.

Algo debemos estar haciendo mal en nuestro progreso y desarrollo, y sospecho que tiene mucho que ver con la pérdida en la visión de lo “esencial”.

Hace sólo unos meses, tomamos la posta en la conducción de la Ciudad, después de varios años en los que Villa del Rosario logró recuperarse y comenzar a crecer y desarrollarse, por eso hoy los desafíos son aún mayores.

En poco tiempo hemos logrado consolidar un equipo de trabajo eficiente, con mucho compromiso y enorme sentido de la realidad. Estamos creando sistemas de gestión colaborativos con instituciones locales y regionales, como así también con intendentes de toda la región, generando una visión más integrada, que nos permite alcanzar objetivos más ambiciosos y trascendentales para Villa del Rosario, que por respeto a su protagonismo histórico, nos obliga exigirnos al máximo, todos los días, siempre.

Querido vecinos, junto a todo el equipo de gestión, los invito para que desde hoy, comencemos a recuperar los valores de esa “Alma Nacional”, que pensaron aquellos patriotas en 1816 y que poco a poco, hemos ido perdiendo a lo largo de los últimos 200 años.

Sé que hacer lo correcto, con respeto al prójimo, nos exige, cuesta.

Sé que asumir la responsabilidad de nuestros actos cansa, es odioso.

Pero también sé que en cada uno de nosotros debe estar la llama del espíritu de los patriotas que dio origen a esta hermosa República Argentina, tenemos que recuperarla y con ella recuperar lo ESENCIAL en cada uno de nuestros actos, priorizando la vida, la familia y el bien común para todos.

FELIZ 200 AÑOS de nuestra independencia, los invito a celebrar y recuperar nuestra ALMA NACIONAL."


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