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LOS PRODUCTORES VUELVEN A INVERTIR EN MAQUINARIA


Las ventas crecieron un 57% en el primer trimestre y las perspectivas son buenas. Los vaivenes de un sector que dinamiza el interior.

La reactivación que está presentando el sector agropecuario en lo que va del presente año a partir de la baja/eliminación de retenciones y la quita de los derechos de exportación (ROEs). Es que el fuerte aumento de las exportaciones del campo está acompañado por un notable incremento en la intención de siembra para la próxima campaña 2016/17 que comenzó a impactar significativamente en el sector de la maquinaria agrícola.

Los datos son contundentes: en el primer trimestre del año las ventas de maquinaria crecieron un 57% respecto a igual periodo de 2015, alcanzando una facturación total que se ubicó por encima de los $ 3000 millones (versus $ 1900 millones el año pasado).

Según un reciente informe difundido por el INDEC, las cosechadoras representaron un 40% de las ventas de maquinaria agrícola ($ 1225 millones) con un total de 276 unidades frente a las 230 comercializadas durante el periodo enero/marzo de 2015.

En la misma línea, los vendedores de tractores también tuvieron un buen arranque en 2016 ya que representaron un 28% del mercado: en los primeros tres meses del año se vendieron 952 ejemplares por un total de $ 873 millones.

Por su parte, el informe del organismo estadístico señaló que los implementos agrícolas aportaron $ 747 millones con una presencia en el mercado del 24%. En este caso, se vendieron 1600 unidades superando las 1463 del primer trimestre del año pasado.

Las ventas de sembradoras comenzaron a recuperarse aunque aún falta mucho para que muestren niveles razonables. En el primer trimestre se vendieron 176 unidades, una cifra 27% y 29% superior a la del mismo período de 2015 y 2014 respectivamente.

Este último dato no es menor dado que las ventas de sembradoras es quizás el más importante indicador de la capacidad de compra del sector agropecuario en función de que se trata de un bien que, por sus características, no es útil como reserva de valor.

Así las cosas, los empresarios del sector se muestran muy entusiasmados en poder reactivar de manera definitiva las ventas después de cuatro años muy malos (2011/2015) en los prácticamente se paralizó la inversión de los productores.

“Indudablemente las medidas que tomó el Gobierno nacional favorecieron el escenario de inversión a mediano y largo plazo”, comentó la empresaria Rosana Negrini, secretaria de la Cámara Argentina de Fabricantes de Maquinaria Agrícola (CAFMA).

En tanto, la mayoría de los empresarios que conocen a fondo la dinámica del sector destacan que el hecho de que de a poco se estén reactivando las ventas de maquinaria es sumamente importante para la actividad económica del interior del país.

Es que la mayoría de las compañías están radicadas en el corazón productivo de las provincias de Santa Fe, Córdoba y Buenos Aires y desde allí generan miles de puestos de trabajo (actualmente la industria emplea a 40.000 personas de manera directa).

En la Casa Rosada, por su lado, miran con entusiasmo estos datos y, según pudo saber este medio, estiman que el sector tiene la capacidad de generar miles de empleos directos e indirectos más a partir de un aumento sostenido en las ventas.

Como sea, pareciera que en el macrismo tienen motivos para pensar que esto puede ocurrir. Una encuesta realizada en las últimas horas por un sitio especializado revela que casi un 40% de los productores está pensando invertir en maquinaria este año.

Un poco de historia

En este contexto, cabe recordar que la época de oro del sector de maquinaria agrícola se dio entre los años 2003 y 2011 a partir de los récords que presentaron en ese periodo los precios internacionales de los commodities agrícolas (la soja superó los u$s 600).

De hecho, en cierta forma, una buena porción de los votos que consiguió Cristina Kirchner en las elecciones presidenciales de 2007 y 2011 provinieron del corazón productivo del país debido al buen momento que atravesó esta industria.

Pero a partir de 2012, y hasta 2015, todo cambió. En el marco del cepo cambiario y freno económico, las ventas de maquinaria se derrumbaron y las empresas sobrevivieron solo por las líneas de financiamiento oficial y el dólar atrasado de ese entonces.

La década kirchnerista no le resultó gratis al sector y también le dejó una mancha: en 2007 y 2008 el Gobierno firmó acuerdos de exportaciones con la Venezuela de Hugo Chávez. Así, en esos años buena parte de los envíos al exterior iban dirigidos a ese país a valores muy por encima de los que pagaba el resto del mercado mundial.

Fue por esto último que, a partir de una serie de denuncias y sospechas de negociados entre funcionarios y empresarios de ambos países, las exportaciones de maquinaria agrícola a Venezuela se frenaron abruptamente y muchas empresas se vieron afectadas.


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